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Esta mañana, el Defensor Gustavo Pereyra presentó ante los concejales el Informe Anual 2024-205. Lo hizo acompañado por el Adjunto, Emmanuel Guagliardo, y el equipo de la Defensoría del Pueblo, cumpliendo con la Ordenanza 8316, que regula el funcionamiento de la institución. “La sociedad tiene un enorme respeto por el trabajo que se hace desde la Defensoría”, aseguró.
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El Defensor del Pueblo, Gustavo Pereyra, presentó esta mañana el Informe Anual 2024-2025 en el Concejo Deliberante, oportunidad en la que resaltó los principales ejes abordados por el organismo entre septiembre del año pasado y agosto del presente.
Durante los treinta minutos de presentación, mencionó las intervenciones realizadas con algunos casos testigos a modo de ejemplo, compartió información estadística, valoró el trabajo que realiza el organismo junto a entes municipales y provinciales, habló de las causas que llegan a la Justicia sin una resolución de fondo, destacó el aporte en materia de mediación y orientación legal, y puso énfasis en cuatro aspectos centrales de su plan de gestión: el Neuquén del futuro, la adecuación de la Ordenanza 8316, lo presupuestario y lo edilicio.
Al inicio de su discurso, Pereyra remarcó que es necesario mirar hacia adelante y pensar la ciudad que tenemos hoy para planificar la del 2050. Para eso reiteró la necesidad de adecuar ciertos puntos de la normativa que rige las funciones del organismo, entendiendo que su origen fue pensado para la Neuquén de hace 26 años. Afirmó que ese paso hay que darlo con la más amplia participación de la comunidad a los fines de readecuar la norma a la actualidad. “Es necesario convocar a actores de todos los sectores y rincones de la sociedad y lograr que se involucren para conseguir una construcción colectiva”, aseguró.
Explicó que, con ese objetivo, la Defensoría puso en marcha hace unos meses un laboratorio de innovación social que hasta el momento consolidó cuatro talleres, en los que participaron unas 300 personas, entre empleados municipales, referentes académicos, funcionarios municipales, jóvenes, estudiantes, integrantes de ONGs, vecinalistas y trabajadores de las cinco defensorías que hay en la provincia.

Expuso que el propósito de esos encuentros es poner en tensión las principales problemáticas que nos atraviesan y pensar, en comunidad, las posibles soluciones. Contó, además, que como conclusiones preliminares de esos espacios salieron preocupaciones latentes como la desigualdad económica, la ampliación de los márgenes de la pobreza, los problemas ambientales y urbanísticos en una capital en pleno crecimiento, la necesidad imperiosa de contar con una educación de calidad y un acceso a la salud de calidad, contar con los servicios básicos y encontrar espacios de escucha común.
En relación a los presupuestario, el Defensor del Pueblo indicó que si bien la Defensoría respetó las pautas de aumento 2026 que fijó el Municipio para todos los entes descentralizados -un 25 por ciento con respecto al año anterior-, el incremento se aplicó sobre el ejecutado para evitar iniciar un nuevo período con déficit y tener que recurrir mensualmente al Ejecutivo Municipal a solicitar una inyección presupuestaria para hacer frente a gastos básicos. “Somos un organismo muy austero, pero el presupuesto no alcanza para sostenernos. No estamos pidiendo nada extraordinario, sino corregir el déficit que veníamos arrastrando para empezar de manera equilibrada”, aclaró.

Al igual que en diciembre del año pasado, reiteró la necesidad del organismo de contar con un edificio propio, proyectado en función de la actividad y de la atención que merecen los vecinos de Neuquén. Dijo que es imperioso pensar en una casa propia porque las condiciones en las que se trabajan hoy no son las mejores. “No podemos avalar que nuestro personal lleve adelante una tarea tan importante para la comunidad en una situación de casi hacinamiento”, remarcó e invitó a los ediles a visitar las instalaciones para comprobar el deplorable estado de las oficinas. En ese sentido, apeló al acompañamiento de la Municipalidad y también de los concejales para concretar el tan ansiado proyecto.
Antes de finalizar, hizo un breve repaso por las estadísticas, ocasión en la describió que a lo largo del período se han generado unas 2000 actuaciones, un promedio de 8 por día. De ese total, el 70% corresponde a orientación legal, el 22% a mediación y el 8% a quejas y reclamos. Un dato que se mantiene con el correr de los años es que el Oeste lidera el ránking de quejas (38%), seguido por el Suroeste (21%). Lo llamativo, en este ítem, es que en tercer lugar se ubica la zona Centro, con un 15%.

Al cierre, los concejales realizaron consultas sobre temas específicos del informe de gestión y realizaron aportes constructivos. Pereyra agradeció sus miradas, respondió las inquietudes y renovó el compromiso de trabajar mancomunadamente en pos de los derechos de los vecinos.